jueves, 15 de enero de 2015

Historias: Maello, apuntes de historia

Toponimia

En el pasado la localidad también recibía las denominaciones de El Maello (en 1247) y Maellos (en el siglo XVI). El término Maello está  conectado con «manzano silvestre».

Prehistoria

Reseña de D. J. Francisco Fabián García, Arqueólogo del S° T. de E. y Cultura de Ávila 

“Hace algo más de 4.000 años un pequeño grupo de agricultores y ganaderos decidieron establecerse en el lugar conocido en Maello como Losordo. La elección de orosordo como lugar para asentar el poblado tuvo que deberse a dos razones fundamentales: primero a la posición estratégica y luego a circunstancias económicas. Hacia el año 2.000 antes de Cristo, que es cuando todo esto sucedió, empezaba a haber conflictos ya entre los pueblos, cosa que conocemos por las armas que en ocasiones encontramos en los poblados. Estos conflictos determinaban que cuando era elegido un lugar para habitar se buscara que fuera también un buen sitio para defenderse en caso de surgir problemas. Y así en Orosordo se buscó un pequeño saliente del acantilado sobre el río Milano para ubicar el poblado. Tal posición le hacía defendible por todas partes menos por el Norte, donde sin duda fabricarían algún tipo de defensa para cerrar el poblado, probablemente una empalizada. Otra razón fundamental fue la económica: la humedad y los pastos de las inmediaciones del arroyo Milano y las tierras que rodean al poblado eran rentables para ganados y para la primitiva agricultura de trigo y cebada que ya practicaban, por lo tanto tuvo que ser un buen sitio para aquellos campesinos primitivos que ya conocián la fundición del cobre, aunque sólo lo utilizaban para fabricar pequeñas armas y punzones. las especiales características del terreno han hecho posible que los huesos de los animales que consumían se hayan conservado.

A través de su estudio hemos podido saber que eran fundamentalmente pastores de cabras y ovejas, aunque también poseían vacas y cerdos; No practicaban demasiado la caza, probablemente porque no les era necesario al ser su economía estable, sabemos, porque lo hemos encontrado en otros yacimientos cercanos que en esta zona había ciervos y corzos, además de la fauna que todavía podemos encontrar hoy por las inmediaciones. Es poco lo que hemos excavado como para saber mucho del poblado, aunque por comparación con otros yacimientos semejantes que hemos excavado con más intensidad a no mucha distancia de Maello, podemos decir, sin muchos riesgos de equivocarnos, que el poblado se organizaría con un número reducido de chozas de forma circular, de unos 6 metros de diámetro cada una fabricadas con pequeños troncos de árbol verticales y horizontales y piedras y recubiertas con barro enteramente incluido el techo. En el centro de la choza estaba el lugar donde se hacía el fuego, el cursiva. No había compartimientos en este espacio. En Maello encontramos restos de una posible cabaña, pero estaba muy destruida por el paso del tiempo y no fue posible cerciorarse de ello. Lo que si pudimos documentar fueron algunos hoyos excavados en el suelo, algunos muy profundos, en los que cocinaban y desechaban alimentos. En uno de ellos encontramos algo muy curioso que ya ha aparecido en otros casos y que no tiene por ahora una explicación clara para nosotros: la tibia y el peroné de un adulto sin más partes del esqueleto. Con seguridad no se trataba de que el resto del esqueleto hubiera desaparecido, solamente arrojaron allí una parte de aquel individuo. No se conocen todavía bien sus rituales por eso es difícil interpretar estos casos. O quizá se trató de una amputación quirúrgica, de una mutilación ritual. y será complicado de averiguarlo por ahora, el caso es que estaba arrojados dentro de un hoyo sin más cuidado que el que habían mostrado al arrojar allí otros huesos de animales a su lado.
Las herramientas que manejaban eran de piedra y de cobre. Con pequeñas azuelas de piedra pulimentada labraban la tierra y disponían de una importante vajilla fabricada en cerámica hecha a mano de colores oscuros, bastante tosca. Sus armas debieron ser de cobre y por ese motivo no las hemos encontrado, ya que en aquellos momentos el cobre debía ser tan preciado que no lo desechaban ni perdían con facilidad."

La edad Media

Tras la invasión musulmana iniciada en el 711 los reinos visigodos existentes en España se encuentran confinados en una pequeña franja al norte de la península.

A finales del siglo X las tierras al sur del Duero estaban desoladas, los árabes se asentaban al sur de Toledo y Guadalajara y la mayor parte de estas tierras estaban  abandonadas a incursiones temporales, racias y cabalgadas que desde uno y otro bando arruinaban vidas y cosechas. Era tierra de nadie, refugio de aventureros, desierto estratégico entre ambas culturas, en palabras de D. Claudio Sánchez Albornoz.

En 1085 el rey de Castilla Alfonso VI (1040-1109) conquistó Toledo quedando este territorio entre los ríos Duero y Tajo listo para emprender la inmensa labor de repoblación que este monarca se propuso llevar a cabo y fue Raimundo de Borgoña († c. 1107), yerno de Alfonso VI, el encargado de dirigir tal empresa.

En los años posteriores a la toma de Toledo comenzaron a llegar a Ávila grupos de riojanos, navarros, vascos, burgaleses, aragoneses y sorianos con el objeto de repoblar el nuevo territorio ganado al enemigo.

Se desconoce si las aldeas, que nacieron en estos primeros años de repoblación, respondían a un reparto que integrase lugares con restos de construcciones de épocas anteriores, y que incluso pudiesen estar habitados, o se eligieron porque su ubicación respondía a necesidades estratégicas o bien porque reunían las condiciones que necesitaban los repobladores. En el caso de Maello dado el poblamiento constatado en época prehistórica, puede suponerse que se trataría del primer caso en el que se integrarían los nuevos pobladores con el núcleo de asentamiento existente. 

Se sabe que eran núcleos de población con pocos habitantes, muy próximos entre sí y cercanos a ríos y a fuentes. La vida de los vecinos de las aldeas se organizó entorno a la parroquia y al concejo, y su día a día consistió en la puesta en cultivo de tierras que ganaron al monte o al bosque, la cría y cuidado de ganado y de sus huertos, la construcción de molinos y el mantenimiento de sus corrales y sus casas.

Junto a la pequeña propiedad libre coexistió la propiedad comunal que eran los ríos, montes, y dehesas. Esta propiedad común podía ser utilizada por todos los miembros de la aldea.

Hasta entonces los descendientes de los primeros repobladores que llegaron con caballos siguieron combatiendo y protegiendo a la ciudad y a sus aldeas de los ataques enemigos. Entre este grupo de caballeros hubieron hombres que destacaron sobre el resto y fueron los que dieron origen a los linajes de la ciudad de Ávila, y tanto los monarcas como el propio Concejo de la ciudad del que formaron parte les otorgaron señoríos, bienes y favores por sus servicios y lealtades.

Es el caso de uno de los linajes mas importantes de la ciudad de Avila, los Dávila y uno de sus componentes, María Dávila, cuya relación con Maello se comenta en la siguiente entrada.

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La lavandera. Pintura al pastel